La industria de alimentos procesados tiende a crecer de manera sustantiva junto con el crecimiento de la población y la megatendencia de consumo hacia comida de fácil acceso para la población urbana.

Medida en volumen, la producción de alimentos procesados derivados de cultivos agrícolas y productos pecuarios, fue de 912 millones de toneladas en el 2014 y tuvo desde el 2010 un incremento de 2.1% promedio anual según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

En su publicación “Alimentos Procesados” la Secretaría de Economía expone que la industria de alimentos procesados es un sector de gran atractivo para atraer inversión e incursionar en el mercado exterior.

De esta manera, la Inversión Extranjera Directa en la industria alimentaria de México sumó 6,692 millones de dólares acumulado de 2009-2016, sólo superado por la inversión en la industria de bebidas y tabaco que incluye inversiones en productos como refrescos y cerveza, en conjunto representaron 31% del total de la IED en manufacturas, la mayor a nivel nacional. Los países de origen de la inversión fueron Países Bajos, Suiza y Estados Unidos.

En México, según la Cámara Nacional de la Industria de Conservas Alimenticias, los principales insumos que la industria requiere para la elaboración de sus productos provienen del mercado nacional en 90%, siendo frutas, hortalizas, cartón, vidrio, plástico y envases de hoja de lata.

Así, 10% restante son insumos importados de Estados Unidos, España, Francia y Canadá, siendo principalmente aditivos, gomas, conservadores, colorantes, saborizantes, aromas, estabilizadores.

Teniendo en mente que la industria de alimentos es clave, por su capacidad productiva, como las más significativas del sector manufacturero en México y dada la previsión de que siga creciendo en los próximos años; implica la integración de la redes de valor de productos primarios con los industriales, ya que muchas industrias dentro de la cadena de valor buscan estar cerca de las materias primas y de los consumidores.

El papel relevante del sector agropecuario de México en el abasto de materia prima, junto con la diversidad de la comida, motiva la industrialización de productos alimenticios diferentes a los que ofrecen las empresas internacionales.

No menos relevante es el saldo negativo de la balanza comercial de alimentos procesados, que implica que existe oportunidad para sustituir la importación de alimentos industrializados con la producción nacional. Incluso el análisis se extiende a la oportunidad de incrementar la producción industrial con la exportación de alimentos de la cultura nacional y darlos a conocer el extranjero.

*Angélica Fermoso Gómez es especialista en la Subdirección Técnica y de Redes de Valor de FIRA. La opinión es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

CREDITO: Angélica Fermoso Gómez

Fuente: El Economista

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